
A principios de la década de 2010, el coleccionismo de figuras había entrado en una carrera extraña. Más detalle, más articulaciones, más precio. Todo era técnicamente mejor, pero emocionalmente plano. Las figuras empezaban a parecer objetos de exhibición, no juguetes. Y en ese contexto, Super7 decidió hacer algo que rozaba lo imprudente: mirar atrás sin intentar corregir nada.
Mientras la industria del coleccionismo aceleraba hacia el hiperrealismo, las esculturas digitales y la sobrearticulación obsesiva, Super7 decidió caminar en dirección contraria. Brian Flynn y su equipo no querían “mejorar” el pasado. Querían invocarlo.
Figuras pequeñas, rígidas, con proporciones torpes y blísteres que parecían sacados de una caja olvidada en un trastero. No era una recreación irónica del pasado. Era una aceptación total de sus límites. Así nació ReAction.
Super7 tenía la idea, el criterio y la obsesión. Lo que no tenía era alcance, eran pequeños pero obstinados. Funko sí.
En aquel momento, Funko ya había demostrado que entendía algo fundamental del coleccionismo moderno: no se trata solo de vender objetos, sino de activar recuerdos. Su entrada en ReAction no fue un gesto decorativo. Fue la pieza que permitió que aquella propuesta tan poco comercial llegara a licencias grandes y a un público amplio sin perder su forma original.
Super7 necesitaba distribución y acceso a licencias más grandes. Funko ayudó a producir, licenciar y distribuir las figuras ReAction durante los primeros años del proyecto, lo que permitió que la línea crezca con muchos títulos pop culturalmente importantes.
Durante esos años, las figuras ReAction llevaron ambos nombres. Y funcionó.
No porque fueran “bonitas” ni “completas”, sino porque no intentaban agradar a todo el mundo. Alien, Predator, The Crow o Terminator aparecían como si siempre hubieran existido así. Como si en los años setenta alguien hubiera tenido el valor —o la inconsciencia— de fabricarlas.
Pero esa convivencia tenía fecha de caducidad. ReAction no podía crecer sin deformarse. No podía acelerarse. No podía convertirse en una línea de rotación masiva sin perder aquello que la hacía especial. Y Funko, por naturaleza, es una empresa diseñada para crecer, escalar y multiplicar. Toda alianza entre visión artesanal y maquinaria corporativa tiene un límite. ReAction no estaba diseñada para crecer sin fin. No debía pulirse. No debía optimizarse. No debía convertirse en un producto “perfecto”.
Y Funko, como gigante en expansión, necesitaba velocidad, escalabilidad, rotación constante. Más Stitch. Más Groot. Menos Terminator. Dos filosofías empezaron a mirarse desde extremos opuestos del tablero.
En 2016, la colaboración terminó. Sin comunicados tristes ni discursos edulcorados. Simplemente, cada parte siguió el camino que le correspondía. Funko centró su energía en sus propias líneas. Super7 recuperó el control absoluto de ReAction.
Desde fuera, podría parecer una ruptura más. Para el coleccionista atento, fue otra cosa:
el momento exacto en el que una línea decidió no convertirse en franquicia.
Hoy, esas primeras ReAction nacidas bajo el paraguas Funko–Super7 tienen un peso especial. No solo por ser “primeras”, sino porque pertenecen a un periodo muy concreto: cuando una idea pequeña tuvo el apoyo justo y supo retirarse antes de perder identidad.
Durante unos años, el logotipo de Funko convivió con el de Super7 en los blísteres.
Era una era dorada. Pero no todas las colaboraciones están hechas para durar. Algunas existen solo para que algo auténtico pueda nacer, crecer un poco… y quedarse tal como fue concebido. Funko se pasó al mainstream para estabilizar su marca en el mercado; Super7 se mantuvo con su mirada al pasado fija.
Y en un mercado que rara vez sabe detenerse, eso fue suficiente.
Knickerbocker y el estilo Kenner: la herencia de lo mini y lo icónico
Si las Funko ReAction nos trasladan a los juguetes de antaño con su nostalgia retro, entonces la línea de Lord of the Rings de Knickerbocker (1979) es el eco histórico que nos recuerda de dónde viene todo este amor por las figuras pequeñas, imperfectas y llenas de carácter.
En 2020, como parte de mi colección privada adquirí quizás uno de los sets estilo Kenner más emblemáticos de la época dorada de los juguetes: un bundle completo y mint de LOTR basado en la película de animación.
Antes de que Peter Jackson hiciera legendaria la Tierra Media en el cine, antes incluso de la película animada de Rankin-Bass, existió la versión animada de Ralph Bakshi en 1978. Y con ella, Knickerbocker lanzó su línea de seis figuras y dos caballos, intentando capturar a Frodo, Aragorn, Gandalf, Sam, Gollum y el temible Ringwraith en 1979.
Estas figuras no eran perfectas: Frodo con su cabeza desproporcionada y pies peludos, Aragorn con su ajustado “traje heroico”, Gollum sin ningún accesorio… cada una era un pequeño acto de imaginación, un recordatorio de que los juguetes podían contar historias aun con sus limitaciones. Incluso los caballos, como el Charger del Ringwraith y el corcel de Frodo, tenían un aura de épica inesperada, con sillines, riendas y detalles que superaban a la animación original.
Al mirar estas piezas hoy, es imposible no ver la continuidad en la obsesión por la miniatura temática: de Knickerbocker a Super7, y luego a Funko con su línea ReAction, existe un hilo que conecta a coleccionistas y artesanos. Por ejemplo, en mi casa, mi madre utiliza figuras Funko ReAction para ambientar sus dioramas artesanales, transformando cada personaje en parte de un pequeño escenario narrativo, como si la historia de la Tierra Media y la cultura pop viajara desde 1979 hasta hoy, a través de miniaturas llenas de alma.
Aragorn


Valor de mercado:
En blister $900 – $1,100
Suelto $300 – $400
Accesorios de Aragorn : Espada y vaina.
Lanzamiento: 1979.
Notas: El Aragorn de la trilogía de Peter Jackson era MUY diferente a esta versión animada. Para empezar, el traje de minifalda y ropa interior de superhéroe era bastante horrible, y a Knickerbocker no le habría costado nada darle un poco de músculo y una capa. Aragorn viene con su espada y su vaina.
Frodo


Valor de mercado:
En blister $450 – $600
Suelto $100 – $140
Accesorios de Frodo : Espada, Vaina.
Estreno: 1979.
Notas: Con la voz de Christopher Guard en la película animada, Frodo se parece bastante a la versión animada, con pies peludos y una cabeza enorme. Frodo también viene con su vaina y espada desmontables.
Gandalf el Gris


Valor de mercado:
En blister $800 – $1,000
Suelto $200 – $300
Gandalf el Gris.
Accesorios: Sombrero de Mago y Bastón.
Lanzamiento: 1979.
Notas: De todas las figuras de esta línea, Knickerbocker logró un parecido perfecto con Gandalf el Gris de la película animada. Esta es, de hecho, una de mis figuras favoritas de esta línea de juguetes. Gandalf viene con su Sombrero de Mago y Bastón extraíbles.
Gollum


Valor de mercado:
En blister $500 – $700
Suelto $100 – $140
Accesorios de Gollum : Ninguno.
Lanzamiento: 1979.
Nota: Entiendo que Gollum no sea un personaje atractivo ni con muchos detalles, pero la versión de Knickerbocker es la que menos se parece a su versión animada. Gollum no incluye accesorios.
Espectro del Anillo el Jinete Negro


Valor de mercado:
Con blister $1,350 – $1,850
Suelto $300 – $450
Accesorios del Espectro del Anillo, el Jinete Negro : Espada, Vaina, Hacha de Batalla.
Lanzamiento: 1979.
Notas: Los Espectros del Anillo de la película animada de El Señor de los Anillos tenían un aspecto bastante sencillo, con sus capas negras y rostros indistinguibles. Esta es una de las ocasiones en las que la compañía de juguetes realmente mejoró el material original. Knickerbocker usó su creatividad para hacer al Espectro del Anillo imponente y de aspecto realmente atractivo.
Samwise


Valor de mercado:
En blister $450 – $600
Suelto $100 – $140
Accesorios de Samwise : Espada, Vaina.
Lanzamiento: 1979.
Notas: Al igual que su amigo Frodo, Samwise se parece bastante a su versión animada de la película, con pies peludos, cabeza enorme y todo lo necesario. Habría sido genial tener una Capa Élfica con la figura, pero no se puede tener todo. Samwise viene con su Vaina y su Espada.
Además de las seis figuras de acción, Knickerbocker también lanzó dos caballos diferentes de la película animada: el Caballo del Espectro del Anillo, de color negro, y el Caballo de Frodo, de color blanco. Ambos caballos incluían silla de montar y riendas, mientras que el Caballo del Espectro del Anillo también incluía un escudo de batalla.
Cargador del Espectro del Anillo

Valor de mercado:
En tarjeta $1,750 – $2,250
Suelto $500 – $700
Cargador del Espectro del Anillo
Accesorios: Silla de montar, Riendas, Escudo de batalla
Lanzamiento: 1979
El caballo de Frodo

Valor de mercado:
En blister $1,400 – $1,800
Suelto $400 – $600
Accesorios para el caballo de Frodo: silla de montar, riendas.
Lanzamiento: 1979.
Lo que une a Knickerbocker y ReAction no es solo el tamaño de la figura ni la nostalgia que provocan, sino la capacidad de cada pieza de transmitir una historia, de poblar mundos imaginarios y de despertar la creatividad de quienes las coleccionan y las re-imaginan en dioramas, colecciones y vitrinas.





